Hay momentos en los que una profesión se mira al espejo y se reconoce. Momentos en los que todo cobra sentido: los esfuerzos invisibles, las luchas silenciosas, las decisiones difíciles, los vínculos que sostienen vidas.
Los Premios Concepción Arenal 2026 han sido uno de esos momentos.
El Colegio Oficial de Trabajo Social de Navarra y la Universidad Pública de Navarra se unieron, en el marco del Día Internacional del Trabajo Social, para algo más que entregar galardones: para nombrar, reconocer y celebrar la esencia de nuestra profesión.
Un encuentro que fue mucho más que un acto
Más de 100 personas se reunieron. Pero no eran solo asistentes.
Eran trayectorias. Eran historias. Eran miradas que entienden lo que significa sostener, acompañar, defender derechos, incluso cuando nadie está mirando.
Profesionales, alumnado, instituciones, entidades sociales… todas compartiendo un mismo latido: el compromiso con una sociedad más justa, más digna, más humana.
Porque el Trabajo Social no es solo una profesión.
Es una forma de estar en el mundo.
Reconocer para seguir avanzando
Cada premio entregado fue mucho más que un reconocimiento individual. Fue un reflejo colectivo de lo que somos y de lo que aspiramos a ser.
Trayectorias que abren camino
Se reconoció la fuerza de quienes han dedicado su vida a esta profesión:
- Pilar Abaurrea Leoz, mención especial, por una vida profesional marcada por la defensa incansable del Trabajo Social.
- Olga Sala López, Premio a la trayectoria profesional, ejemplo de compromiso sostenido en el tiempo.
- Amaia Saldise Esandi, Premio a la trayectoria investigadora, por contribuir a pensar, cuestionar y hacer avanzar la disciplina.
La práctica que transforma
El premio a la buena práctica fue para el Proyecto de Prevención Comunitaria de la Asociación Hazialdea.
Porque el Trabajo Social también es esto:
crear comunidad, anticiparse, tejer redes donde antes había vacío.
El futuro ya está aquí
Los Trabajos de Fin de Grado premiados – de Imelda Cillero Ballaz y Sara Garrués Aizcorbe – nos recuerdan algo fundamental: que el futuro del Trabajo Social no es una promesa lejana.
Está ya en marcha. Está en las aulas. Está en las nuevas generaciones que llegan con fuerza, mirada crítica y ganas de transformar.
Nuestra comunidad, nuestra fuerza
También hubo espacio para reconocer algo profundamente simbólico: el recorrido compartido.
- Begoña Arbeloa García, como colegiada más veterana.
- Saloa Carrasco Legaz, como colegiada más joven.
Dos extremos de una misma línea que nos conecta.
Dos momentos distintos de una misma vocación.
Gracias por sostener lo invisible
Este artículo no estaría completo sin decirlo alto y claro:
Gracias.
Gracias a todas las personas premiadas por recordarnos lo que significa ejercer esta profesión con ética, compromiso y humanidad.
Gracias a quienes participasteis, asististeis y compartisteis este espacio.
Porque cada conversación, cada encuentro, cada abrazo… también construye profesión.
Y gracias, especialmente, a quienes cada día trabajáis desde lugares muchas veces invisibles.
Ahí donde no hay focos.
Ahí donde el impacto no siempre se mide, pero se siente.
Felicidades a las galardonadas
A todas las personas premiadas:
enhorabuena.
Vuestro trabajo no solo merece reconocimiento.
Merece ser contado, compartido y celebrado.
Porque en cada una de vuestras trayectorias hay algo que trasciende lo individual:
hay un legado colectivo que fortalece al Trabajo Social.



