El día 17 de marzo se celebra el Día Mundial del Trabajo Social 2026, una fecha que cada año pone en valor la labor de millones de profesionales que trabajan en todo el mundo para fortalecer comunidades, defender derechos y promover la justicia social.
En esta ocasión, el lema elegido es “Construir esperanza y armonía. Un clamor Harambee para unir a una sociedad dividida”, impulsado por la International Federation of Social Workers y promovido en España por el Consejo General del Trabajo Social.
La palabra “Harambee”, de origen swahili, significa literalmente “tirar juntas”, “empujar juntas” o “arrimar el hombro”. Más que una palabra, representa una filosofía basada en el compromiso colectivo, la cooperación y la responsabilidad compartida. En un mundo marcado por crecientes desigualdades, conflictos, desplazamientos forzados o crisis ecológicas, el mensaje es claro: solo desde la acción conjunta y la solidaridad es posible construir sociedades más justas y cohesionadas.
El Trabajo Social encarna ese espíritu cada día. Las trabajadoras y trabajadores sociales actúan como puente entre personas, comunidades e instituciones, acompañando procesos vitales complejos y promoviendo derechos, inclusión y participación social. Su trabajo es esencial para fortalecer el tejido social y garantizar que nadie quede atrás.
En Navarra, esta labor se desarrolla en ámbitos muy diversos: en los servicios sociales de base, en el sistema sanitario, en el ámbito educativo, en la intervención comunitaria, en la atención a la dependencia, en la protección a la infancia, en el acompañamiento a personas migrantes o en la atención a situaciones de exclusión social, entre muchos otros. Allí donde hay desigualdad, conflicto o vulnerabilidad, hay profesionales del trabajo social construyendo respuestas colectivas.
Los datos reflejan la importancia creciente de este sistema. En Navarra existen 44 zonas de Servicios Sociales de Base, que constituyen la puerta de entrada al sistema público de protección social. Cada año miles de personas recurren a estos servicios para acceder a apoyos, recursos y acompañamiento profesional en momentos de dificultad. Según muestra el Centro de Documentación Social de Navarra, solo en el año 2024 atendieron a más de 73.700 personas, lo que supone alrededor del 10,8% de la población navarra, una cifra que ha aumentado más de un 55% en la última década.
Las constantes transformaciones sociales generan nuevos retos para la intervención social. Navarra, como el conjunto de Europa, vive un proceso acelerado de envejecimiento de la población que plantea importantes desafíos en términos de cuidados, autonomía y apoyo comunitario. Al mismo tiempo, el acceso a la vivienda se ha convertido en una preocupación creciente para muchas personas y familias, especialmente jóvenes y hogares con ingresos bajos o inestables. A ello se suman situaciones de pobreza y exclusión que, aunque a menudo invisibles en una comunidad con buenos indicadores socioeconómicos, siguen afectando a miles de personas.
En todos estos ámbitos, el trabajo social resulta clave para prevenir la exclusión, acompañar procesos de autonomía y fortalecer las redes de apoyo comunitario.
Sin embargo, pese a su importancia social, el Trabajo Social sigue siendo una profesión insuficientemente reconocida. A menudo se invisibiliza su conocimiento técnico, su capacidad de análisis social o su papel estratégico en el diseño y desarrollo de políticas públicas. Esta falta de reconocimiento contrasta con la creciente complejidad de las realidades sociales que deben abordarse.
Desde el Colegio Oficial de Trabajo Social de Navarra queremos aprovechar esta jornada para reivindicar el valor del Trabajo Social como profesión clave para el bienestar colectivo. Fortalecer los sistemas de protección social pasa necesariamente por reconocer y apoyar el trabajo de quienes intervienen cada día en primera línea, acompañando a las personas y comunidades en sus procesos de cambio.
Pero, reconocer el valor del Trabajo Social también implica cuidar a quienes lo ejercen. Las profesionales del trabajo social desarrollan su labor en contextos de gran complejidad emocional y social, muchas veces con altas cargas de trabajo, recursos limitados y exposición a situaciones de tensión, riesgo o incluso agresiones.
Garantizar entornos laborales seguros, reforzar los equipos profesionales, establecer protocolos eficaces de prevención y actuación ante situaciones de violencia y promover medidas que protejan la salud mental de las profesionales es una responsabilidad institucional ineludible. Cuidar a quienes cuidan es también una forma de fortalecer el sistema de protección social y de garantizar una atención digna y de calidad para toda la ciudadanía.
El lema de este año nos recuerda algo esencial: la cohesión social no se construye sola. Requiere compromiso colectivo, cooperación, escucha y responsabilidad compartida. Requiere comunidades que se organizan, instituciones que responden y profesionales que acompañan procesos de transformación social.
Por ello, en este Día Mundial del Trabajo Social queremos hacer también una llamada clara a las instituciones y a la sociedad: reconocer el valor del Trabajo Social implica reforzar los servicios sociales públicos, garantizar recursos suficientes para la intervención social y dar mayor peso a la mirada profesional del trabajo social en el diseño de las políticas públicas. Además, es fundamental visibilizar y valorar el trabajo de las profesionales del tercer sector, que día a día contribuyen con su experiencia, compromiso y cercanía a mejorar la vida de las personas más vulnerables. Porque invertir en Trabajo Social no es solo fortalecer una profesión: es fortalecer la cohesión social, la justicia y el bienestar de toda la ciudadanía.
Solo empujando juntas y juntos, como propone el espíritu de Harambee, podremos construir sociedades más justas, inclusivas y solidarias.
Gema Escalada San Adrián
Presidenta del Colegio Oficial de Trabajo Social de Navarra


